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Paul Poiret

Vendió que había liberado a la mujer del corsé, y después lanzó la falda que impedía andar.

Lámina ilustrada: dos mujeres de pie con vestidos largos de talle alto, uno de rayas rosas con un chal amarillo y otro verde, junto a una mesita con un jarrón y un marco redondo con árboles en la pared.
Lámina de Paul Iribe para «Les Robes de Paul Poiret», 1908. Dominio público.

Paul Poiret, París. El 24 de junio de 1911 dio la fiesta de la Mil y Dos Noches: 300 invitados disfrazados en su casa, y él de sultán.

En sus memorias, de 1930, cuenta que su mujer, Denise, esperaba a los invitados dentro de una jaula dorada, rodeada de damas que cantaban arias persas. La fuente de esa escena es él mismo. El museo que hoy guarda su obra ni la menciona.

La frase que todo el mundo repite es que abolió el corsé. En 1906 el material de difusión de su propia colección todavía muestra el corsé debajo, y otras casas ya soltaban la cintura antes.

Y el corsé no desapareció: lo sustituyeron el sujetador y la faja. Se cambió una prenda por dos.

En 1911 lanza la «jupe à l’entrave», la falda trabada: tan estrecha por abajo que acortaba el paso. La casa que vendía libertad puso la prenda que más limitó el andar del siglo.

Él mismo lo escribió: «liberé el busto, pero encadené las piernas».

Su casa de costura cerró en 1929. Murió en París el 30 de abril de 1944, arruinado y olvidado.

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