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Los zapatos rectos
Durante dos siglos, los zapatos no tenían pie izquierdo ni derecho.
En la Edad Media sí lo tenían. Los zapatos de los siglos XIV y XV que guarda el Museo de Londres están catalogados como de pie derecho y de pie izquierdo: los zapateros medievales usaban hormas en espejo, como hoy.
A finales del reinado de Isabel I los zapatos ganaron tacón, y hacer un par en espejo con tacón daba trabajo. La salida fue económica: una sola horma para los dos pies. En inglés, «straights».
En 1608 el dramaturgo John Day ya hablaba de zapatos rectos, «ora de un pie, ora del otro». Quien los llevaba moldeaba el cuero al andar.
En 1800 un regimiento inglés ordenó a sus soldados cambiarse las botas de pie, un día sí y otro no, para que se gastaran por igual. Era una orden militar, no una costumbre: según quienes estudian a los zapateros de la época, el cuero se ajustaba al pie en pocas horas.
Hacia 1800 los zapatos bajos de hombre volvieron a tener izquierdo y derecho; los de mujer, a partir de la década de 1820. Pero muchas mujeres siguieron con pares rectos hasta cerca de 1900.
El zapato con izquierdo y derecho es más antiguo que el tacón. Desapareció durante dos siglos y volvió.
