OOTDLYTu estilo. Tu vibra. Tu mundo.

El bolsillo

Durante dos siglos, el bolsillo de la mujer fue una bolsa atada a la cintura, debajo de la falda.

Bolsillo de cintura bordado con flores, con las cintas para atarlo.
Bolsillo de cintura bordado. Foto: The Met, dominio público.

No iba cosido a la ropa. Era una pieza suelta, atada con un cordón, a la que se llegaba por aberturas en las costuras de la falda y de la enagua. Se llevaban uno, dos o tres a la vez.

Y eran grandes: la mayoría de los que se conservan miden unos 40 por 30 cm. El mayor documentado mide 61,5 por 43,5, más que el mayor Birkin.

Dentro: llaves, monedas, joyas, reloj, dedal, carta, retrato en miniatura. Las que trabajaban llevaban las herramientas de su oficio.

Eso importaba. Según la ley inglesa, la mujer casada no podía tener bienes propios hasta las leyes de propiedad de la década de 1880. La bolsa atada a la cintura era la caja fuerte que tenía.

Dos historiadoras reunieron 572 juicios del tribunal de Old Bailey por robo de estos bolsillos.

Hacia 1800 el vestido se estilizó, la tela se volvió ligera y la bolsa ya no cabía debajo. Aparece el bolso de mano: el «reticule», del latín reticulum, redecilla.

Pero no hubo sustitución: eso es un cuento demasiado redondo. Los dos convivieron casi un siglo; el bolsillo atado solo cambió de nombre comercial y pasó a llamarse «delantal del dinero» o «bolsillo de viaje».

Lo que no volvió fue el bolsillo cosido. En 2018 midieron 80 vaqueros de 20 marcas: fondo medio de 14,3 cm en los de mujer frente a 23,1 en los de hombre.

Solo en el 40 % de los bolsillos delanteros de mujer cabe un móvil de las tres marcas líderes. Y el precio medio es el mismo: 80 dólares frente a 81.

Más historias

Ver todas las historias