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Charles Frederick Worth
Antes de Charles Frederick Worth, en el vestido mandaba la clienta. Él invirtió el orden, y la moda funciona así hasta hoy.
Nació en 1825 en Bourne, Lincolnshire. A los veinte años se fue a París y entró en Gagelin, casa de sedas y chales. En 1858 abrió la suya, en el número 7 de la rue de la Paix, con el sueco Otto Bobergh.
La clienta elegía la tela y la costurera obedecía. Worth pasó a crear los modelos, presentarlos por temporada y dejar que la clienta eligiera entre ellos.
Para enseñar el vestido, una mujer dentro de él. Marie Vernet llevaba puestos los chales en Gagelin para que las clientas los vieran; se casaron en 1851. Worth hizo de ello un oficio, con modelos contratadas en la casa. La primera fue ella.
Baile en las Tullerías, 1860: la princesa Pauline von Metternich va vestida de Worth. Al día siguiente, la emperatriz Eugenia quiere conocerlo. En sus memorias, la princesa lo resume: Worth estaba hecho, y ella, perdida; se acabaron los vestidos de 300 francos.
Desde mediados de la década de 1860, la casa cosía una etiqueta con el nombre en la cintura de los vestidos. A finales de los años 1880, la etiqueta pasó a llevar su firma, escrita a mano. Como la de un pintor.
Un modisto se convirtió en autor. Cada nombre cosido en la ropa que llevas viene de aquella etiqueta.
